Iaido
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¿Qué es el Iaido?
El Iaido es un arte marcial que se practica solo (individualmente), bajo la forma de Katas, cada una de las cuales repreenta la forma de reaccionar frente a una situación o tipo de ataque diferente.
Iai significa unidad del ser; permanecer en armonía consigo mismo; unirse al espíritu del adversario sin moverse; y Do significa Vía o Camino. En su sentido utilitario, el Iaido es el Arte de estar atento y dispuesto para responder en cualquier situación o momento, sea cual sea la forma de ataque del enemigo.
Considerado bajo el aspecto ético moral formativo, el Iaido se identifica como la Vía para alcanzar la unidad y la armonía del cuerpo y del espíritu, y ello implica vivir dicha armonía con los demás y con el entorno.
La primera impresión que se produce en el occidental que contempla la realización de un Kata de Iaido - o un entrenamiento -, es la de estar presenciando una práctica o Arte anacrónico, primitivo e irreal para estos tiempos, y perfectamente inútil en una sociedad cada vez más tecnificada. Podría concederse una parte de razón al que así juzga si lo hace únicamente desde el punto de vista de la imposible o dudosa aplicación práctica de esas técnicas de combate con un sable japonés a su vida cotidiana.
Ciertamente, hoy no podemos resolver ningún problema de nuestra existencia regida por los ordenadores con la ayuda de un sable por muy hábiles que seamos en su manejo, pero los efectos de la práctica del Iaido van mucho más allá del hecho de proporcionar dicha destreza corporal si consideramos la validez universal y permanente de sus verdaderos objetivos como vamos a ver a continuación.
Objetivo práctico: el Arte del Iaido se basa en anticiparse en la propia autodefensa rechazando una agresión, y ello no es posible sin la estrecha colaboración cuerpo-mente.
Todos los gestos y movimientos de cada situación de Iaido están destinados a ejercitar y desarrollar la concentración en el "aquí y ahora", el control del cuerpo y de la mente, la disponibilidad, la adaptación inmediata a lo imprevisto conservando la serenidad que permite hacer un juicio rápido y acertado de cada movimiento o circunstancia.
Objetivo ético: el objetivo oculto del Iaido es llegar a ser dueño del propio ego (deseos, emociones, prejuicios, temores, etc.) y comportarse con el máximo respeto y cortesía en todas las circunstancias.
Principios de la práctica del Iaido
- Adaptarse inmediatamente a la circunstancia, sea cual sea, con la respuesta más adecuada al lugar, la distancia y el tiempo (Ritmo de la acción).
- Las acciones de Iaido alcanzan su máxima eficacia cuando son fruto de la intuición y se ajustan al sentido de la distancia y del momento oportuno.
- La postura corporal (Tai), ha de manifestar la educación del Hara (equilibrio, estabilidad, potencia, agilidad, etc.) a través de todos los gestos y movimientos con un tono muscular ni contraído ni relajado.
- La presencia de espíritu (Shin), manifestada a través de una actitud serena o de calma y autocontrol emocional, y que se revela por la expresión de los ojos y el tono de la voz.
- Ki Ken Tai Ichi: "Cuerpo, sable y espíritu se unifican para actuar al mismo tiempo".
Los Katas de Iaido
Los Katas son a primera vista una sucesión de movimientos predeterminados que representan las síntesis de diferentes situaciones de combate. Constituyen un excelente medio para mejorar la coordinación física, mental y respiratoria; la concentración en lo que se hace aquí y ahora; el sentido del ritmo en cada gesto o acción; ejercita la intuición respecto a descubrir las intenciones de ataque del oponente, dado que todo pensamiento o intención es una forma de vibración de energía que emite su mente y cuya onda puede ser captada por el "sexto sentido" del practicante avanzado.
El Iaido es, en apariencia, un combate contra un enemigo imaginario, pero realmente supone la lucha contra sí mismo, cuyo objetivo es la superación personal erradicando los propios defectos, las debilidades, los prejuicios y los hábitos negativos, trasladando el espíritu de la práctica de la disciplina a todos los momentos de la vida ordinaria.
El espíritu del Iaido está en perfecto acuerdo con la idea de "vencer sin combatir" (sin necesidad de desenvainar el sable), desalentando al adversario con la presencia de ánimo, y dándole en las primeras fases de cada Kata la oportunidad de renunciar al ataque o a la hostilidad, aunque esta forma de comportarse sólo es posible desde la confianza en sí mismo, el autodominio y la calma.
Zen en movimiento
Se dice que el Iaido es el Zen en movimiento, dada la similitud de exigencias en cuanto a la armonía que debe existir entre las posturas (los gestos correctos), la respiración (como vehículo unificador y determinante del ritmo) y la actitud mental libre de toda idea perturbadora de la concentración en el aquí y ahora.
Las posturas y los movimientos han de ser sobrios, fluídos, estéticos y tan simples como eficaces.
La respiración será preferentemente abdominal e imperceptible, puesto que una respiración torácica o clavicular delata el ritmo y el inicio de toda acción.
El ritmo que precede a la realización de un Kata es de dos fases y media:
- Inspirar y espirar profunda y tranquilamente.
- Inspirar y espirar profunda y tranquilamente.
- Inspirar, retener el aliento y comenzar la acción del Kata.
La práctica nos irá descubriendo la forma de armonizar la inspiración o la espiración con los movimientos (espirar siempre durante el esfuerzo o acción de cortar), evitando las espiraciones forzadas que vacían totalmente los pulmones y rompen la fluidez y el ritmo, así como el error de inspirar durante las fases de esfuerzo ya que frenarán la acción.
La actitud mental idónea para trascender el nivel de la técnica es la recomendada desde hace siglos por el famoso monje Takuan, en cuanto a prescindir del proceso consciente discursivo o razonador actuando sin intención.
"La maestría llega cuando el corazón y la mente ya no son influenciados ni por el propio ego, ni por el adversario, su espada o su habilidad, ni siquiera por la amenaza de muerte; todo es vacío, y hasta la idea de vacío desaparece para dejar que surja la acción perfecta y espontánea". Takuan
En perfecto acuerdo con lo que antecede, el famoso Dr. Claude Durix, en su libro Le Sabre Et La Vie, en la página 102 dice: "Si practicas el Iai con la preocupación de la estética, la eficacia, la técnica, o incluso el espíritu, no podrás progresar. El sable no es más que un soporte de meditación, un instrumento de reflexión, una llamada a esta necesidad de desprendimiento. Solamente cuando hayas redescubierto la unidad del cuerpo y del espíritu, y después olvides esta unidad reencontrada, podrás verdaderamente encontrarte en el Camino o la Vía, en el corazón de la Ceremonia sin objeto".
