Nippon-To
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Los distintos tipos de sables auténticamente japoneses reciben el nombre genérico de Nippon-To.
En Japón, desde los tiempos remotos, el sable junto con el espejo y la joya, goza del privilegio de ser uno de los símbolos sagrados de la nación, ocupa siempre un lugar de honor, y en toda ocasión es objeto de trato respetuoso.
El sable o Katana era el alma y la razón de ser del Samurai, para quien el arma que llevaba en su cadera era sinónimo de rectitud, valor, lealtad, justicia y desprecio a la muerte.
Este tipo de sable se llevaba en el costado sujeto por las cintas de la hakama o la faja, con el filo hacia arriba y recibía el nombre de Katana. Era algo más corto y menos curvado que el Tachi. La longitud variaba según los diferentes conceptos de los forjadores de la época.
El Sable y el Iaido
Al iniciarse en la práctica del Iaido se aconseja proveerse de un sable sin filo o corte que se llama "Iai-To", y cuya longitud idónea oscila entre 70 y 75 cm. de hoja y 25 ó 30 cm. de empuñadura, aunque cada practicante debe escoger aquel que se adapte mejor a su estatura y longitud de brazos.
Mantenerlo en buenas condiciones de uso se consigue observando estas simples reglas:
- Antes de cada entrenamiento quitar o secar con un paño los restos de aceite y polvo que puedan encontrarse en la hoja.
- No tocar nunca la hoja con los dedos.
- No afilar el corte de la hoja.
- Al terminar el entrenamiento engrasar ligeramente la hoja con aceite vegetal y envainarla.
Respeto al Sable
Es sabido que la Tradición Japonesa observa exquisito respeto en cuanto al trato o manejo del sable. Este se guarda siempre en un lugar de honor, apoyándolo sobre su soporte con la empuñadura al lado izquierdo y el filo hacia abajo.
Para llevarlo de casa al Dojo se introduce en una funda o manguito de seda. En la sala del Dojo no se abandonará en el suelo o en cualquier lugar y de cualquier manera.
El practicante de Iaido debe conocer el nombre japonés de cada una de las partes de la Katana.
